Los otros Albercanos. Lackawanna, este lugar posiblemente a la inmensa mayoría de las gentes de la Alberca no les diga nada, pero algunas quizás les traerá recuerdos de que sus padres, o abuelos, en alguna ocasión les contaron, que en el mencionado lugar trabajaron. Allá por los años 20 del siglo pasado un puñado importante de albercanos viajaron muy lejos para salir de las miserias de la época. Unos se marcharon a Argentina , Panamá , Chile, Brasil, USA etc.. No por no mencionar el resto de lugares, donde algún albercano marcho para solucionar, la necesidad fundamental de todo hombre; quiero dejar de rendirles mi homenaje particular con estas líneas. Unos con mas suerte que otros, mi abuelo paterno Martín Becerro, quedo en las obras del Canal de Panamá, otro Eusebio Julián, al que tuve ocasión de visitar su tumba hace unos días, quedo en el pueblo de Lackawanna próximo a la ciudad de Buffalo junto a las cataratas del Niagara, frontera con Canadá en el estado de New-York USA. Y tantos otros que me merecen el respeto, admiración y la consideración de un albercano a otro, sobre todo en las circunstancias en las que tuvieron que desplazarse tan lejos de sus familias. Y la lucha a la que se enfrentaron en los distintos lugares tan remotos de su pueblo. Yo recuerdo de oír a mis mayores, estuvo o se macho a New-York….. Los que tuvieron posiblemente mas fortunas, al menos por el echo del retorno a su alberca, con los ahorros ganados con tantos sacrificios, fueron una ayuda económica importante en aquella época, para sus familias e indirectamente para otras, sobre todo, en la maltrecha economía, de la pos-guerra Civil, en nuestro pueblo. Claro que esto no fue exclusivo de aquí, si no que fue la tónica dominante en todo el territorio Nacional. He contemplado donde se reunían todos los españoles, en el barrio construido para los trabajadores de la citada fabrica de fundición en Lackawanna, sobre todos muchos de la Sierra de Francia, me contó la hija de unos serranos de Mogarraz y Valdefuente de Sangusin, también muchos montañeses a los que ella llamaba, a los de Santander. Todos ellos colaboraron, con el resto de los emigrantes de muchos países de Europa, como polacos irlandeses, franceses, ingleses alemanes etc... En la construcción de una Catedral, preciosa, y unas dependencias colindantes que sirven y sirvió a su vez de escuela y orfanato, para hijos de estos emigrantes. Tuve ocasión de admirar, por ejemplo, las dos columnas que soportan el cimborrio del altar mayor de mármol rojizo, me dijeron fueron traídas de España. Las cúpulas de un color verde, debido al oxido de cobre, con las distintas esculturas exteriores, le dan una majestuosidad digna de las catedrales europeas, El interior es tan suntuoso como el exterior con los pasos de la pasión esculpidos en mármol de un tamaño proporcionado para su ubicación bajo el ábside, así como en todo él, en letras de oro la letanía en latín. Altares a las distintas vírgenes europeas de renombres, como Lourdes, Czestochowa, etc. Y junto a la citada basílica, un cementerios donde se podían leer, junto con el albercano mencionado nombres y apellidos españoles, como José Gómez, Angel González, etc. La inmensa mayoría quedaron repartidos por los distintos lugares del planeta, que eligieron para buscar una vida mejor, y como es natural formaron familias con compatriotas, y de otros países emigrantes, o nativas del lugar, familias que en mayor o menor medida se acuerdan de sus raíces albercanas, y es emocionante escuchar como ven a nuestro pueblo, desde las historias que les contaron sus padres, en la mayoría de los casos, ya fallecidos. Quiero rendirles mi homenaje y mis respetos, a todos ellos, a los que quedaron en esos remotos lugares y a los que regresaron. Vaya para todos ellos este cariñoso recuerdo.